Profetas

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenemos la bendición de contar con la guía de profetas vivientes, es decir, hombres inspirados llamados a hablar en nombre del Señor, como lo fueron Moisés, Isaías, Pedro, Pablo, Nefi, Mormón y otros profetas de las Escrituras. Sostenemos al Presidente de la Iglesia como profeta, vidente y revelador; la única persona sobre la tierra que recibe revelación para guiar toda la Iglesia. También sostenemos a los consejeros de la Primera Presidencia y a los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores.

A semejanza de los profetas antiguos, los profetas de nuestros días testifican de Jesucristo y enseñan Su Evangelio. Dan a conocer la voluntad de Dios y Su verdadera naturaleza. Hablan con determinación y claridad, denuncian el pecado y advierten de sus consecuencias. En ocasiones, reciben inspiración para profetizar, por nuestro beneficio, sobre acontecimientos futuros.

Podemos confiar siempre en los profetas vivientes. Sus enseñanzas reflejan la voluntad del Señor, quien declaró: “Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo” (D. y C. 1:38).

—Véase Leales a la fe, 2004, págs. 148–149


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