El Libro de Lehi: El manuscrito perdido del Libro de Mormón

En junio de 1828 José Smith permitió, a regañadientes, que su escriba, Martin Harris, tomara prestadas 116 páginas del manuscrito original del Libro de Mormón. Harris prometió proteger las páginas y mostrarlas solo a ciertos familiares, pero estas no tardaron en desaparecer y no se recuperaron jamás. José procuró guía divina para saber cómo proceder con el resto de la traducción y mediante una revelación aprendió cómo completar la traducción del Libro de Mormón sin rescribir el texto del manuscrito perdido1.

Lo poco que se sabe del contenido del manuscrito es gracias a José Smith y a Nefi, un profeta del Libro de Mormón. José escribió que las páginas perdidas contenían el libro de Lehi. Como gran parte del Libro de Mormón, el registro de Lehi era un compendio hecho por el profeta Mormón de lo que José llamó las planchas de Lehi. Nefi, hijo de Lehi, explicó que ese registro contenía relatos de sueños, visiones, profecías y enseñanzas de Lehi a sus hijos. Nefi compendió el registro de Lehi antes de elaborar su propia historia2. Según algunos eruditos, el compendio de Nefi abarca los primeros capítulos del Libro de Mormón, mientras que otros especulan que el manuscrito perdido contenía no solo el libro de Lehi, sino material escrito por otras personas como, tal vez, Mormón o alguien que hubiera vivido entre Lehi y el rey Benjamín3.

En el momento de la desaparición del manuscrito, José Smith y Martin Harris no sabían del compendio de Nefi. Por ello, cuando José supo que Harris había perdido el manuscrito, pensó que había fracasado en su comisión divina; no volvió a traducir hasta pasados nueve meses. Más adelante, cuando él y su nuevo escriba, Oliver Cowdery, habían llegado casi al final del registro, José pidió revelación en cuanto a si debía volver a traducir las páginas perdidas. La revelación (véase Doctrina y Convenios 10) dijo que las planchas de Nefi contenían un relato similar al del libro de Lehi pero más centrado en la historia espiritual de la familia de este. José supo que debía traducir las planchas de Nefi hasta llegar a donde terminaba el manuscrito perdido4. Además, la revelación prohibía a José volver a traducir el libro de Lehi y le advertía de que los adversarios que poseían el manuscrito perdido intentarían manipular el texto para desacreditar la versión impresa del Libro de Mormón. A José le preocupaba tanto la posibilidad de un manuscrito alterado que en el prefacio del Libro de Mormón advirtió a los conspiradores de que no se opusieran a la obra de Dios. Nadie presentó jamás el manuscrito perdido5.

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