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Metafísica: Una perspectiva SUD

La metafísica es la rama de la filosofía que trata con la naturaleza última de la realidad, incluyendo los aspectos de ella, que si los hubiere, no pueden ser sometidos a la investigación empírica. El desarrollo histórico de la metafísica en el pensamiento filosófico occidental ha sido llevado a cabo en gran parte por losfilósofos y teólogos, quienes han aspirado más a desarrollar un sistema unificado de ideas más bien que dedicarse a estudiar un conjunto diverso de hechos. Fue especialmente importante para los teólogos la tarea de hacer que los conceptos filosóficos abstractos estén en armonía con las enseñanzas concretas de las escrituras. Sus sistemas difieren, pero su objetivo común fue combinar la filosofíalas escrituras en una explicación única y coherente sobre la naturaleza última de las cosas.

PROVISIONALIDAD
La metafísica SUD se destaca por sobre las otras ya que la iglesia no ha desarrollado una teología metafísica tradicional ni tampoco aspira a una. La iglesia no ha sido influenciada por el pensamiento filosófico.

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La doctrina SUD nace de dos fuentes, la escritura y la experiencia religiosa continua. La ausencia de cualquier sistema metafísico en la iglesia se desprende de la creencia de que las escrituras, como un registro de la revelación divina, pueden ser complementadas por nueva revelación en cualquier momento. Un sistema metafísico, para ser verdadero, debe ser integral. Pero la fe en la revelación continua excluye la certeza de que tal sistema pueda existir.

De modo que la metafísica SUD permanece incompleta, provisional, y no sistemática, sujeta a revisión, a la luz de las cosas que aún no han sido reveladas por Dios. Esta provisionalidad de ideas metafísicas ha salvado a la iglesia de las crisis que pueden surgir cuando las creencias de una religión están ligadas a ideas filosóficas que luego son abandonadas o desacreditadas. La ausencia de una teología metafísica sistemática en la iglesia ha llevado a algunos estudiosos de sus doctrinas, que están acostumbrados a ese tipo de teología, a afirmar que la iglesia no tiene una teología, pero sería más exacto decir que la metafísica y la teología de la iglesia no se formulan de manera sistemática.

MATERIA Y ESPÍRITU

imageEn ausencia de un sistema metafísico, nuestra fe sigue mostrando algunas ideas metafísicas características. Los Santos de los Últimos Días consideran a la materia como un principio fundamental de la realidad y como la base principal para distinguir seres particulares.

Lo significativo de este punto de vista se revela de manera más sorprendente en la doctrina de la encarnación material de Dios: “El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre, así también el Hijo” (D. y C. 130:22). Esto no debe entenderse a la ligera; la materia de los cuerpos exaltados está en un estado purificado, transfigurado y glorificado.

Las enseñanzas SUD no hacen un contraste definitivo entre el espíritu y la materia.De hecho, “todo espíritu es materia, pero es más refinado o puro” (D. y C. 131:7). Esta posición evita las dificultades tradicionales al querer explicar la interacción entre el espíritu y el cuerpo.

[ESPACIO Y TIEMPO]. La realidad de la materia implica la realidad del espacio y el tiempo. Las escrituras hablan del lugar donde Dios mora y de “la computación del tiempo del Señor” (Abr. 3:9), lo cual muestra que Dios existe dentro de un entorno espacial y temporal. Al aceptar el espacio, el tiempo y la materia como los bloques de la realidad, los Santos de los Últimos Días toman el mundo cotidiano de la experiencia humana como una guía bastante fiable de la naturaleza de las cosas. Pero esta aceptación no es un dogma, y la creencia en ellas se mantiene abierta a la posibilidad de que estas tres ideas, tal como las entendemos actualmente, puedan ser complementarias de otras ideas más fundamentales aún no reveladas.

PLURALISMO

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El pensamiento SUD claramente hace hincapié en la importancia de la pluralidad fundamental en el mundo, con sus eventos, cambios, conflictos y acuerdos continuos: “Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas” (2 Nefi 2:11). El mundo no es estático sino dinámico, no es completo, sino que está aún en desarrollo. Este aspecto inacabado y orientado al futuro de las cosas proporciona la base para el crecimiento y el progreso.

Un mundo o universo monista [Ver monismo] en el que todas las diferencias son finalmente absorbidas en una unidad superior es vista como imposible. La iglesia SUD ha sido menos propensa que otras religiones a la hora de considerar el mundo de la experiencia común como parte de un orden inferior de algo que es fácilmente distinguible de un reino superior y diferente. El cielo en sí mismo es considerado como un lugar que ofrece la esperanza de un progreso sin fin más bien que la tranquilidad de la satisfacción final.

LO NATURAL Y LO SOBRENATURAL

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Los Santos de los Últimos Días ven una continuidad entre las categorías tradicionales de lo natural y lo sobrenatural. No niegan la distinción, sino que la entienden como una cuestión de grado, no de clase. La obra creativa de Dios, por ejemplo, no es, como se concibe tradicionalmente, una creación ex nihilo, sino como un acto de organizar materia que ya existe (Abr. 3:24). Y la creación no es un evento singular y único, sino un proceso continuo que se perpetua a través del curso del tiempo: “Y así como dejará de existir una tierra… así aparecerá otra” (Moisés 1:38). Dios actúa sobre la materia en el contexto del espacio y el tiempo.

En comparación con los atributos humanos, los atributos de Dios son supremos y perfectos. Pero la diferencia entre Dios y la humanidad sigue siendo una cuestión de grado. Dios busca proporcionar la orientación y la ayuda necesaria para que los seres humanos superen las diferencias y lleguen a ser como él. El mandato de ser perfectos “como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48) quiere decir que la humanidad puede efectivamente llegar a ser como Dios al seguir fielmente sus mandamientos. Los principios o las leyes de la bondad que subyacen a estos mandamientos tienen su propia realidad permanente. Dios los ejemplifica pero no los crea arbitrariamente.

LIBERTAD Y PERFECTIBILIDAD

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Nada es más central en la metafísica SUD que el principio de la libertad [albedrío]. Las debilidades de la humanidad que conducen al error y al pecado son reconocidas. Pero la afirmación de que la naturaleza humana es totalmente depravada es negada. La iglesia afirma que idealmente “los hombres son suficientemente instruidos para discernir el bien del mal” y que “los hombres son libres según la carne,.. son libres para escoger la libertad y la vida eterna… o escoger la cautividad y la muerte” (2 Nefi 2: 5, 27). La experiencia humana tiene como su objetivo final el desarrollo de la virtud y la santidad en un mundo que no es totalmente el producto de la voluntad de Dios. La realidad en sí plantea el desafío de superar los obstáculos y alcanzar un bien mayor. La vida de cada persona es una respuesta a este desafío.

Autor: Rasmussen, Dennis
Enciclopedia del Mormonismo
http://eom.byu.edu/index.php/Metaphysics

Traducido por Claudio Sepúlveda para el Grupo de Estudios SUD Parley P. Pratt (hoy Vida y Pensamiento SUD)

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