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Una conversación con los mayores solteros

Por el presidente Gordon B. Hínckley

“Mis amados hermanos y hermanas, es un maravilloso privilegio estar con ustedes esta noche. Como bien pueden imaginar, tengo la oportunidad de hablar a muchos tipos de grupos, pero no hay otro grupo al que me gustaría hablar en esta ocasión que no fuesen ustedes. Han venido en busca de respuestas a sus preocupaciones y a sus problemas. Tienen muchos. Quieren seguridad, quieren ayuda. Oro por la dirección del Espíritu Santo, para que pueda decir, algunas cosas que les sirvan de ayuda.
Ustedes son un grupo diverso. Entiendo que todos ustedes tienen más de 30 años. En cierto modo, ésta es la única cosa que tienen en común, además del ser miembros de la Iglesia, del Señor.
Algunos de ustedes no se han casado. Otros se han casado y se han divorciado, algunos tienen hijos y otros no. Muchos están luchando para proporcionar sustento económico a sus hijos. Han llegado a saber que el mundo real es severo y cruel. Están deseando recibir ayuda. Necesitan ayuda.
Otros entre ustedes son viudas o viudos, para los que la soledad es una experiencia constante y sin fin.”

En este enlace puede descargar el discurso completo del presidente Gordon B. Hínckley “Una conversación con los mayores solteros”Liahona, noviembre de 1997, págs. 16–24.

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