Filosofía: Una perspectiva SUD

Autor: Riddle, Chauncey C.

La Filosofía (el “amor a la sabiduría”) se originó en el mundo occidental en la antigua Grecia. El intento     de     encontrar     la     sabiduría     por     los     pensadores      antiguos      tales como Sócrates, Platón y Aristóteles les llevó también a investigar el mundo (la naturaleza), el mundo invisible (la metafísica), y cómo sabemos (epistemología). Preguntarse sobre la naturaleza a través de procedimientos epistemológicos refinados progresivamente condujo a través de los siglos a los métodos científicos modernos. Como filósofos desarrollaron estándares para la descripción exacta y la generalización, nuevas ciencias nacieron y se separaron de la filosofía: la primera fue la física, y la  última  es  la  lingüística.  Pero  los  problemas  básicos  de la epistemología, la metafísica y la ética (incluyendo la estética y la filosofía de la religión) dominan en el presente la filosofía tanto como lo hicieron en la antigüedad. Aunque las soluciones son más variadas ahora, las cuestiones básicas siguen siendo las mismas.

Las escrituras de los últimos días no presentan un sistema filosófico, pero contienen respuestas a muchas cuestiones filosóficas clásicas.  Estas  escrituras  descartan  la  creación  ex nihilo, el     idealismo     (inmaterialismo),     la      teoría      de      la      causalidad      probabilística    y el determinismo absoluto. Afirman la eternidad y la libertad de la persona individual, la existencia necesaria del mal aparte de Dios, un bien no relativista (rectitud), y la doctrina de que todos los mortales son descendientes y herederos de Dios. Dios se afirma como un ser físico perfeccionado que gobierna todas las cosas en el amor puro y que continúa comunicándose con sus hijos en la tierra por medio de la revelación personal.

Los observadores de la posición SUD han atribuido etiquetas filosóficas y tendencias a la misma, pero esa posición por lo general no cabra perfectamente en las respuestas comunes. Es empírica, pero racional; pragmática, pero idealista; orientado hacia la eternidad, pero haciendo  hincapié  en  la  importancia  del  aquí  y  ahora.  Afinidades se encuentran con la certeza cartesiana de la existencia personal, la insistencia positivista en la evidencia sensorial, el énfasis de la Ilustración en la eliminación de la paradoja, y el respeto posmoderno para el “otro”. La norma definitiva para todo ser, la verdad, y bien es Cristo mismo.

Los movimientos contemporáneos analíticos y existenciales en la filosofía han tenido poco impacto sobre el pensamiento de SUD, no porque no es consciente de ellos, sino porque tiene respuestas diferentes a las preguntas estos plantean. El conocimiento de Dios es establecido por la cuidadosa experimentación con las promesas de Dios, que causa consecuencias tangibles, culminando con la posibilidad de ver a Dios cara a cara. La angustia existencial es reconocida y resuelta por la dirección personal de Dios para establecer una ruta hacia la rectitud y la justicia, las características generales de las cuales cada persona ha de seguir, pero con parámetros individuales. El relativismo de la ética situacional es respondido con la seguridad espiritual y el poder para hacer las cosas que son de importancia eterna. El dualismo mente-cuerpo es contestado por la naturaleza material del espíritu (materia más refinada) (DyC 131:7).

Las respuestas a las preguntas ¿Cómo puedo saber? ¿Qué es el mundo visible? ¿Qué es el mundo invisible? y ¿Cómo puedo ser sabio? son todas respondidas personalmente por cada Santo de los Últimos Días plenamente activo. El equivalente de la epistemología en un marco de SUD son las ordenanzas, centrándose en la ordenanza de la oración. A través de las ordenanzas y en conexión con otras epistemologías vienen toda la luz y el conocimiento necesario para vivir una vida espiritualmente exitosa. Las preguntas sobre el mundo natural son contestadas por una cultura corregida por la revelación personal. Uno debe tener cierta orientación sobre cuestiones metafísicas, tal como se encuentran en las sagradas escrituras y es confirmado a cada individuo a través de la revelación personal. La última pregunta de cómo ser sabio es contestada tanto en general como en particular. La respuesta general es que para ser sabio se debe amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerza, y amar a nuestro prójimo como Dios nos ama (DyC 59:5). La respuesta particular es arrepentirse del pecado y vivir por los susurros del Espíritu Santo y los consejos del profeta viviente (Isaías 50:10-11).

Si bien la cultura SUD no anima directamente a filosofar, se anima a cada SUD a convertirse en un profundo teólogo. El convertirse en tal requiere un profundo compromiso de estudio activo “en teoría, en principio, en doctrina” para buscar los asuntos más importantes de este tiempo y de la eternidad (DyC 97:14), que incluyen las preguntas básicas de los filósofos. El imperativo “estudiarlo en tu mente” (DyC 9:7-8) es una norma para todos los SUD, no sólo para los académicos. “el tiempo, la experiencia y los pensamientos cuidadosos, reflexivos y solemnes.” (1) no son hostiles a, sino son el prefacio y el fundamento de la revelación personal.

(1) Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, g. 281

El hno. Riddle, Chauncey C. se graduó de la Universidad Brigham Young y recibió su maestría y un doctorado en filosofía de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Fue profesor en la Universidad Brigham Young durante 40 años, sirviendo como profesor de Filosofía, Presidente del Departamento de Estudios de Posgrado en Instrucción Religiosa, Decano de la Escuela de Graduados, y Asistente del Vicepresidente Académico.

Enciclopedia del Mormonismo: http://eom.byu.edu/index.php/Philosophy

Traducción e hipervínculos por Luis Castillo

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