Apologética: Una perspectiva SUD

¿Qué es la apologética?

La palabra “apologética” no se usa comúnmente en la comunidad SUD y puede ser desconocida para muchas personas. La palabra literalmente significa “en defensa de la fe”. La palabra proviene del griego “apologia” y se usa cuatro veces en el Nuevo Testamento en griego, incluyendo 1 Pedro 3:15 .

¿Es apropiado que un miembro de la Iglesia se involucre en la apologética?

C. S. Lewis señaló que dado que los enemigos han invocado ‘ciencia’ o ‘razón’ para atacar la fe, ahora puede ser necesario que alguien responda de la misma manera:

“Ser ignorante y simple ahora -no ser capaces de encontrarnos con los enemigos en su propio terreno- sería arrojar nuestras armas y traicionar a nuestros hermanos incultos que, bajo Dios, no tienen defensa sino a nosotros contra los ataques intelectuales del enemigo pagano. La buena filosofía debe existir, si por ninguna otra razón, porque la mala filosofía necesita ser respondida.” [1]

De hecho, el gran riesgo que la apologética busca contrarrestar es que quienes no estén familiarizados con los argumentos antimormones supondrán que no hay buenas respuestas para los críticos. El élder Neal A. Maxwell advirtió sobre las consecuencias de tal situación:

“Seamos claros aunque nuestra defensa del reino no responda a todos los oyentes, la ausencia de una respuesta reflexiva puede hacer que los novatos de entre los fieles vacilen. Lo que afirmamos puede no ser aceptado, pero las convicciones no declaradas pronto se convierten en convicciones desiertas.” [2]

Como no se puede “probar” la religión, ¿No es la apologética una pérdida de tiempo?

Dallin H. Oaks habló sobre esta preocupación:

“La falta de pruebas científicas decisivas de las verdades de las escrituras no excluye a los defensores del evangelio de contraargumentos de esa naturaleza. Cuando los oponentes atacan a la Iglesia o sus doctrinas con las llamadas pruebas, los defensores leales contraatacarán con material de naturaleza comparable para defender.” [3]

Y, Neal A. Maxwell notó que Dios proporcionaría fascinantes adiciones a nuestro entendimiento:

“Habrá una convergencia de descubrimientos (nunca lo suficiente, sabe usted, para eliminar la necesidad de fe) para dejar en claro y plausible lo que los profetas modernos han estado diciendo todo el tiempo … no espero que la prueba incontrovertible llegue de esta manera … , pero tampoco la Iglesia será superada por los hostiles o pseudo-eruditos.” [4]

La apologética no tiene como objetivo “crear creencia”: solo tiene como objetivo prescindir de las pobres razones dadas por los críticos para la incredulidad.

Austen Farrar dijo, de C.S. Lewis:

“Aunque el argumento no crea convicción, la falta de este destruye la creencia. Lo que parece ser probado puede no ser aceptado; pero lo que nadie muestra la capacidad de defender se abandona rápidamente. El argumento racional no crea creencia, pero mantiene un clima en el que la creencia puede florecer.” [5]

La apologética no tiene como objetivo “crear creencia”, sino que solo pretende prescindir de las pobres razones que los críticos dan a la incredulidad. Como lo expresó el élder Maxwell, a los críticos no se les debe permitir “cañonazos incontestables”. [6]

¿Evita la Iglesia mencionar el trabajo de los apologistas SUD en cualquier foro público patrocinado por la Iglesia?

No. Por ejemplo, el trabajo del apologista pionero Hugh Nibley ha sido citado reiteradamente incluso en una conferencia general. [10]

El sitio web oficial de la Iglesia también vincula a varias personas y grupos apologéticos. Por ejemplo, su sección sobre ADN y el Libro de Mormón se refiere a la Revista de Estudios del Libro de Mormón, la Revisión de FARMS, y el trabajo del Dr. Daniel Peterson, el Dr. John Butler y el Dr. Jeff Lindsay. [11] La respuesta de FairMormon a un DVD antimormón también recibió una atención destacada en lds.org. [12]

¿Evita la Iglesia respaldar cualquier trabajo apologético SUD?

La Iglesia y sus líderes están acertadamente cautos sobre la aprobación oficial de cualquier material que no haya sido aprobado por el proceso de correlación de la Iglesia. Para trabajos más seculares, como los relacionados con la ciencia y la historia, la iglesia no da ningún respaldo oficial ni tiene ninguna posición oficial.

Los apologistas lo prefieren de esta manera. Por ejemplo, FairMormon puede cometer errores y comete errores. Si nos llaman la atención, nos esforzamos por corregirlos. Pero, la Iglesia no se hace responsable de ningún error que nosotros, como miembros privados, podamos hacer. La Iglesia y sus líderes se enfocan en predicar el evangelio de Cristo y administrar las ordenanzas de salvación. Los miembros privados interesados pueden tratar de explicar y defender su fe con las mejores herramientas a su disposición, pero la verdad de esa fe no depende de la solidez de sus argumentos.

Notes

  1. C. S. Lewis, “Learning in War-Time,” in The Weight of Glory and Other Addresses (New York: Macmillan, 1965), 27-28; cited by James S. Jardine, “Consecration and Learning,” in On Becoming a Disciple-Scholar, edited by Henry B. Eying (Bookcraft, Salt Lake, 1995), 77.
  2. Neal A. Maxwell, “‘All Hell Is Moved,” in 1977 Devotional Speeches of the Year (Provo, Utah: Brigham Young University Press, 1977), 179.
  3. Dallin H. Oaks, The Lord’s Way, (Salt Lake City: Deseret Book, 1991), 92.
  4. Neal A. Maxwell, Deposition of a Disciple (Salt Lake City: Deseret Book, 1976), 49.
  5. Cited by Neal A. Maxwell, “Discipleship and Scholarship,” Brigham Young University Studies 32 no. 3 (1992), 5. 
  6. Neal A. Maxwell, cited in Gilbert W. Scharffs, “Some people say it is best to leave alone materials that claim to ‘expose’ the Church and its teachings. What counsel has been given on this? How do we respond when a friend comes to us with questions found in such materials?,” Ensign (January 1995), 60 (scroll half-way down). 
  7. Neal A Maxwell, A More Excellent Way: Essays on Leadership for Latter-day Saints (Salt Lake City: Deseret Book Company, 1967), 62.
  8. C. S. Lewis, “Learning in War-Time,” in The Weight of Glory and Other Addresses (New York: Macmillan, 1965), 27-28; cited by James S. Jardine, “Consecration and Learning,” in On Becoming a Disciple-Scholar, edited by Henry B. Eying (Bookcraft, Salt Lake, 1995), 77.
  9. C.S. Lewis, God in the Dock: Essays on Theology and Ethics, edited by Walter Hooper, (Grand Rapids: Eerdmans, 1970), 103.
  10. See, for example: Gordon B. Hinckley, “Come and Partake,” Ensign (May 1986), 46. ; D. Todd Christofferson, “The Redemption of the Dead and the Testimony of Jesus,” Ensign (November 2000), 9–11. ; Boyd K. Packer, “We Believe All That God Has Revealed,” Ensign (May 1974), 93. Other references to Nibley can be found by searching the on-line database.
  11. “DNA and the Book of Mormon,” lds.org (16 February 2006).
  12. “Response to DVD,” lds.org (29 March 2007). The FairMormon response is at the top of the column on the left.

Tomado de Mormonism and apologetics: https://www.fairmormon.org/answers/Mormonism_and_apologetics#Question:_Why_do_Mormon_apologetics.3F

Traducido por Luis Castillo de Vida y Pensamiento SUD

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: