El valor de la Erudición SUD

Erudición, palabra procedente del latín (eruditionem), es un saber profundo en un tipo de conocimientos, y especialmente, en los referentes a disciplinas literarias e históricas. Una persona que tiene erudición se denomina erudita. (ver Wikipedia)

“Recuerdo tiempo atrás publiqué en internet una argumentación sobre un punto doctrinal específico y para ello agregué la cita de un erudito SUD a modo de complemento. Uno de los hermanos respondió a mi posteo con la frase: “¿Erudito SUD?”. Su comentario implicaba una cierta ironía como diciendo “No existen los eruditos SUD. Son una invención de ustedes.”

Es vital que conozcamos el valor de la erudición mormona y cómo puede ser un valioso aporte y complemento a las fuentes oficiales doctrinales de la Iglesia…” (Artículo de Jorge Albarrán “La Erudición Mormona”)

La siguiente cita del Elder Bruce R. McConkie es muy significativa:

“Incluso en la verdadera Iglesia existen pocos escribas y teólogos conocidos que tengan un conocimiento pleno de la verdad revelada. Hasta ahora en esta dispensación no se ha visto la difusión de un verdadero evangelio de erudición entre los élderes y los santos en general. Existen unos cuantos expertos modernos en el evangelio. Pocos han pagado el precio del estudio intenso, de determinada autodisciplina y de vivir rectamente lo necesario para ganar un amplio conocimiento de las verdades de la salvación”. (Bruce R. McConkie. Doctrinal New Testament Commentary, vol. 1, page 5)

Obviamente, la erudición no reemplaza a la confirma­ción espiritual como fuente del testimonio. Tal y como dijo el élder B. H. Roberts (1857-1933), de los Setenta: El poder del Espíritu Santo “siempre debe ser la fuente principal de evidencia en cuanto a la veracidad del Libro de Mormón; toda otra ocupa un lugar secundario… Sea como sea que se presenten otras evidencias y cualquiera que sea la exactitud con que se expliquen, ningún razonamiento  por  más  hábilmente  que  se  exprese,  podrá jamás reemplazar  [al Espíritu Santo]”.

Aun así, el estudio académico ocupa un lugar firme, incluso en los asuntos espirituales. El Señor dijo en una revelación dada en 1829 a Oliver Cowdery por medio del profeta José Smith: “Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu  Santo… ” (D. y C. 8:2;cursiva agregada). En 1832, el Señor dijo al profeta José Smith: ” … buscad conocimiento tanto por el estudio como por la fe” (D. y C. 88:118). Tal y como observó un escritor: ”Aquello que no se puede defender se abandona con rapidez. Un argumento racional no genera la creencia, sino que mantiene un clima en el que ésta puede florecer”

El concienzudo estudio académico nos ayuda a entender de manera más plena, profunda y precisa. “A fin de que se conozca, la verdad debe declararse”, dijo el élder Roberts, “y cuanto más clara y completa sea la declaración, mejor será la oportunidad para el Espíritu Santo de dar testimonio al alma de los hombres de que la obra es verdadera”. (Peterson, Daniel C. “Mas evidencias para el Libro de Mormón”, Liahona Septiembre 2000 pag. 28)

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